Regresando el mundo a sus peores tiempos

MIGUEL DÍAZ-CANEL CIUDAD COJEDES

La actual administración estadounidense, que desprecia el multilateralismo y ha decidido regresar al mundo a sus peores tiempos, utilizando las más impúdicas amenazas, con injerencia insolente y constantes ultimátums, que incluyen la posibilidad de invasiones, ha declarado públicamente, más de una vez, su propósito de destruir cualquier alternativa de desarrollo diferente al capitalismo salvaje que intente desarrollarse en la región.

Venezuela, Nicaragua y Cuba son las naciones cuyos procesos políticos no aceptan los monroístas de la administración Trump. Ellos, impedidos de cumplir con sus promesas electorales de recuperación de la industria y la grandeza nacional estadounidense, se hunden en un pantano de mentiras ridículas al asegurar que tres naciones latinoamericanas, que luchan por superar el subdesarrollo heredado, amenazan al poderoso imperio.

La novedad está en las tácticas de guerra no convencional, que van de lo simbólico a lo real: desde las llamadas fake news – mentiras envueltas en falsos trajes noticiosos– hasta sabotajes a las redes informáticas que sostienen la vitalidad del país. No podemos subestimar la escalada de estas agresiones. Más allá de las amenazas, típicas de los mercaderes de la política, con el ascenso a cargos decisorios de políticos falaces, mediocres y criminales, ha crecido la persecución financiera y el bloqueo comercial contra Cuba.

Ellos han hecho retroceder hasta el peor nivel las precarias relaciones con nuestro país fabricando falsos incidentes acústicos, canalizando fondos millonarios a la contrarrevolución y la subversión política, armando listas mendaces y espurias. Han demostrado que desprecian los compromisos e instrumentos jurídicos acordados libremente por la gran mayoría de los Estados, que desconocen el derecho a la autodeterminación de los pueblos y que niegan el principio de la igualdad soberana entre las naciones.

Creen que la voluntad de su Gobierno se puede imponer sobre otros, incluso sus propios aliados, por vía de la amenaza o el castigo, con la imposición de aranceles comerciales punitivos y otras medidas coercitivas y unilaterales. Se proponen destruir con celeridad el sistema de relaciones internacionales edificado en torno a las normas y principios de la Carta de las Naciones Unidas.

Han declarado abiertamente la vigencia y aplicación de la infame Doctrina Monroe, viejo instrumento del colonialismo, el neocolonialismo y el imperialismo, que cuestiona el derecho a la autodeterminación, amenaza la soberanía de todas las naciones de América, sin excepción, y pretende intimidar al resto del mundo. La conducta de los Estados Unidos.

permanece aferrada al objetivo de lograr la asfixia económica y de sacreditar a la Revolución, a sus dirigentes, su glorioso legado histórico; a denigrar las políticas económicas y sociales en favor del desarrollo y la justicia, a liquidar las fuerzas políticas de izquierda y los movimientos populares y a restablecer el macartismo para intentar destruir las ideas del socialismo.

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