Las comunas ya son

JULIO ESCALONA CIUDAD COJEDES

Ya no se puede seguir aceptando una visión de las comunas a través de los prejuicios de funcionarios asociados a la gran burguesía. Ellas ya son un sujeto social del proceso bolivariano. La batalla se decide en el campo de la producción, y las comunas vienen siendo una vanguardia. No tanto en los aspectos cuantitativos, pero si en lo cualitativo.

Otras relaciones y valores van naciendo, otra relación con la naturaleza, de los seres humanos entre sí; particularmente, las bases de una nueva sociedad. Por eso el Presidente Chávez dijo: “Maduro te encomiendo las comunas como a mi propia vida”. Entonces, ¿cómo en un gabinete pueden existir Ministros que no crean en las comunas y que de hecho las saboteen? La victoria temprana es la de la producción. La empresa privada la sabotea.

Prefiere vivir del bachaqueo, el contrabando, el acaparamiento. Incrementa sus beneficios mientras arruina el país; no se le puede seguir transfiriendo materias primas y semillas importadas, en las que se gasta los escasos dólares de la nación que van a los bolsillos de empresarios transnacionales que especulan con los precios empobreciendo al Pueblo.

Los enemigos de las comunas dentro del Gobierno dicen que la producción de las comunas no es relevante. Si las comunas recibieran el apoyo, que reciben, esa carga para la sociedad que son los privados, avanzarían a gran velocidad. Las comunas van resolviendo sin el Estado. La comuna Pío Tamayo de Lara, han resuelto problemas financieros apelando a sus miembros: les informa la cantidad de harina de maíz a producir y el costo del kilogramo.

Les propuso que compraran de inmediato cada kilo y ellos se lo entregarían dentro de dos meses. Con ese financiamiento, iniciaron la producción y en la fecha establecida, cumplieron con el compromiso de entregar el producto. Esto ha roto las maniobras que se tejen entre funcionarios públicos y gerentes bancarios.

Surgió una confianza comunal, confirmando que el Pueblo unido jamás será vencido. Por el país van creciendo esas experiencias comunales que van consolidando una relación solidaria, no competitiva, de amoroso acompañamiento. Valores distintos a la competencia del mercado capitalista que desarrolla el egoísmo. Va surgiendo una vida cotidiana fundada en la creencia y la práctica de que otro mundo es posible.

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